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  • Sergio Reyes Morfin

DERRUMBE EMOCIONAL EN EL TRABAJO


En la empresa, un buen número de empleados pueden presentar una baja emocional, lo que puede ocasionarles ansiedad o depresión, y afectar de gran manera las actividades dentro de las áreas de trabajo. Los supervisores deben observar y estar pendientes de los cambios de actividades y eficiencia en las diferentes zonas de la empresa; ver el comportamiento de los empleados para apoyar y orientar.


El jefe de área debe estar al tanto de algunos signos emocionales específicos en su personal:

  • Cambio de conducta. No se comporta como habitualmente suele hacerlo.

  • Sumido en sus pensamientos. Falta de atención a las instrucciones establecidas.

  • Aumento de accidentes. Falta de concentración en sus actividades y lesiones frecuentes.

  • Ausencias. Personal con gran capacidad laboral comienza a llegar tarde o a faltar por diferentes motivos.

  • Fatiga crónica. Falta de interés en sus actividades y sentir cansancio en todo momento.

  • Baja productividad. No se logran los estándares requeridos en periodos de tiempo.

  • Aislamiento. Ya no se reúne con compañeros con quienes habitualmente lo hacía.

El estado emocional del empleado es vital en los procesos productivos ya que el cambio de actitud repentino puede volverse irracional, y ese es el momento cuando el supervisor debe seguir ciertas acciones para retomar el buen desempeño emocional y productivo del trabajador.


El despedir a un excelente empleado por experimentar una depresión laboral no soluciona el problema, al contrario genera más dificultades debido a que hay que empezar de nuevo con la contratación, entrenamiento y capacitación, aunado a que el nuevo empleado decida renunciar sin previo aviso.


El supervisor, junto con Recursos Humanos, deben seguir algunos pasos para lograr la estabilidad emocional de sus empleados, como:

  • Comprender. El empleado probablemente requiera apoyo profesional.

  • Establecer una acción de confidencialidad.

  • Explicar que debe lograr su estabilidad en un tiempo razonable, sino habrá procedimientos disciplinarios.

  • No analizar los problemas de los empleados

  • No ejercer juicios morales.

  • No dejarse influenciar por emociones propias.

Si el empleado voluntariamente expone su problema, la mejor ayuda que puede ofrecer un supervisor es escuchar sin interrupciones, predicaciones y juicios.


Hay que darle tiempo al empleado con baja emocional para lograr su estabilidad y retome sus labores como siempre lo había hecho.

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