¿Por qué hay tanta escasez y demanda de costureras calificadas?

 


Por Miguel Barrios *

Actuamente las empresas a nivel nacional tienen problemas para contratar personal para las operaciones de costura. Quizá ya no se requiere tanto que estén calificadas, sino que mínimo deseen capacitarse y aprender. Vemos los periódicos en todas las zonas solicitando operarias y ahora también buscando personas que tengan máquinas en su casa para enviarles trabajo y que apoyen en la producción.

Recordemos un poco la historia de la confección: anteriormente en cualquier zona se encontraban costureras calificados y responsables. No había tanta demanda de producción con cambios de modelaje y los lotes de órdenes de producción eran de grandes volúmenes; es decir, los clientes pedían de 5,000 hasta 100,000 piezas de un producto. Esto ayudaba a mantener una productividad alta y las operarias no cambiaban tanto de operación, lo que hacía que dominaran las labores que se les asignaban.

Operarias calificadas: Hace años veíamos en las fábricas de confección costureras con mucha habilidad, y los talleres y fábricas no sufrían por escasez de las mismas; lo que nunca visualizamos era que este tipo de operarias tarde o temprano se iban a terminar, y no se determinó un plan de trabajo para recuperar a las mismas o preparar nuevas costureras. Erróneamente pensamos que serían eternas y nunca en las fábricas se tuvo un área de capacitación para evitar que se quedaran sin costureras. En algunos casos se quiso incluir áreas de capacitación pero no duraban ni 3 días ya que interrumpían el proceso de confección, el cual nunca se terminaba a tiempo, ocasionando que las operarias no cumplieran con todo el programa de capacitación y no desarrollaran la productividad ni la calidad que se requiería en los talleres, ocasionando producto defectuoso lo que desesperaba a los supervisores y dueños de las empresas. Al confrontarlas, ellas mismas afirmaban no haber tenido algun curso de capacitación. Los directores de las empresas creen erróneamente que solo hay que darle mantenimiento al equipo y a las instalaciones, pero es de suma importancia que comprendan que, en la parte laboral y principal de las empresas, debe haber mantenimiento y capacitación constante. La misma Secretaría del Trabajo, dentro de sus lineamientos, marca que debemos dar capacitación al personal de las empresas, por lo cual es de suma importancia establecer y destinar maquinaria para tener, en los talleres, un área de capacitación constante y dar un programa completo de capacitación a las operarias. Normalmente se recomiendan 2 meses de capacitación pero, en el mejor de los casos, mínimo un mes.

Multiestilo: Los conceptos de la moda han influido mucho en la escasez de las operarias. Antes de tener la invasión de productos chinos- los cuales entraban de manera ilegal al país-, no teníamos una competencia tan desleal en nuestra industria y los clientes nos mantenían fielmente como sus proveedores. Pero, como en todo tipo de negocio, siempre se buscó una mayor rentabilidad y beneficio económico por lo que se decidió comprar productos chinos de menor calidad y durabilidad. Esto llevó a cambiar el sistema de trabajo para mantener a nuestros clientes, basando la estrategia principalmente en hacer un mayor modelaje con lotes más pequeños de producción; por lo que se llevó una mayor variedad de productos a nuestros clientes, ya no solo en 2 temporadas sino hasta 4 ó 6 al año, logrando retenerlos y contrarrestando los efectos negativos de productos chinos que venían en un mayor volumen pero con poca variedad de diseño.

Pero la afectación directa sobre nuestras operarias fue la merma de su productividad, eficiencia y rapidez, ya que eran producciones de menor cantidad pero con mayor variedad en el diseño, por lo que tenían que cambiar constantemente de operación y en algunos casos de máquina. Ante esta exigencia de los mercados, las operarias se empezaron a decepcionar de su labor ya que no lograban alcanzar la eficiencia que obtenían al hacer una sola operación por estar cambiando constantemente de procesos. Si trabajaban por destajo no alcanzaban a cubrir las metas que se les pedían y, por consecuencia, no tenían los ingresos a los que estaban acostumbradas.

Muchas de ellas no se lograron adaptar a los nuevos sistemas de producción; no quisieron salir de su área de confort; no se orientaron a aprender otras operaciones y menos a usar una máquina diferente; por lo que al no querer convertirse en operarias multifuncionales no pudieron ser productivas y decidieron retirarse del oficio.

Lotes de menor cantidad y mayor modelaje: este ajuste de modelaje benefició a un sector menor: a las diseñadoras. Se incrementó en ellas la necesidad de presentar una mayor colección de prendas a los clientes, buscando desarrolar más habilidad y versatilidad para satisfacer las necesidades de los consumidores por los cambios de mercado. Esto implicó nuevamente un duro golpe para las costureras ya que, como vimos anteriormente, el cambiar tantas operaciones y de máquinaria ocasionó una merma en su eficiencia, sumándose también que los lotes eran cada vez más pequeños, volviendo a impactar de manera directa en la eficiencia que pudieran desarrollar; era muy complicado que desarrollaran velocidad en las nuevas operaciones y, cuando lo lograban, tenían que volver a cambiar porque el lote de producción era menor.

ESTRATEGÍA DE CAPACITACIÓN:

Ante esta situación que se está viviendo en la actualidad en el sector textil por la falta de personal capacitado, ya no podemos dar marcha atrás al área de capacitación que toda fábrica textil y de confección debe tener. Por tanto, es necesario:

  1. Una entrenadora para dirigir la capacitación de las operarias
  2. Contar mínimo con una máquina de cada tipo que se utilizan en la empresa.
  3. Dar mínimo una capacitación de 1 mes, ya que la norma establece una capacitación de 2 meses.
  4. Manejar un programa certificado de capacitación
  5. La labor de capacitación no termina al final del programa, debe ser constante y dar actualizaciones y mantenimiento mínimo una vez cada dos años.

Se tiene que trabajar con los empresarios del sector y con las cámaras para desarrollar estrategias que nos ayuden a solucionar este grave problema. De no hacerlo, se puede tener una crisis en la industria al no contar con la mano de obra requerida en la misma. Se debe formalizar en las empresas estos programas de capacitación de operarias para establecer los centros de capacitación internos y externos; es decir, definir dentro de las empresas las áreas de capacitación. En las cámaras, crear centros de entrenamiento en las zonas donde haya confección; crear programas de certificación de operarias para darles mantenimiento y otorgarles diplomas y reconocimientos por sus años de trabajo, producción y calidad. Es muy importante empoderar a las operarias para que más personas se quieran convertir en costureras. Asimismo, un pago justo de acuerdo a su producción y calidad beneficiará la labor de costura buscando ser una actividad que cualquiera decida realizar. También el usar máquinas automáticas ayudará a la capacitación de las operarias, ya que son equipos con mayores funciones y a ellas se le facilitará más el control sobre la velocidad y la precisión de la costura; por ejemplo, con la máquina recta electrónica. En la máquina electrónica, la operaria ya puede programar la cantidad de puntadas y la medida exacta de su operación, eliminando la disminución de la velocidad al final de su costura para no rebasar la medida que le pidieron. También se puede programar la posición de la aguja para que quede abajo o arriba según la operación. También el corte de hilo se realiza de forma automática, evitando con esto una pérdida de tiempo. En resumen, se puede agilizar un 30% más rápido la capacitación. Tal vez se tenga que invertir más en maquinaria, pero más rápidamente se contará con operarias calificadas.

Ing. Miguel Barrios Moran
www.temyn.com.mx
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